Santiago, 7 de febrero de 2009

Diario El Mercurio

Señor Director:

VIAJE A CUBA

La presidenta Bachelet viaja a Cuba para conocer el modelo del régimen que ella quiso imponer para Chile en su juventud. Verá en persona a quien tanto admiró en aquellos años, leyenda viviente para todos sus camaradas. Pero como es inteligente, podrá advertir las enormes diferencias entre la Cuba y el Chile de hoy. ¿Qué pensará en su fuero interno? ¿Podrá reconocer que fue mejor para Chile que aquella experiencia fracasara? ¿Encontrará algún mérito en aquellos que se opusieron a la Unidad Popular, algunos de los cuales forman parte de su propio gobierno? ¿Será capaz hasta de apreciar la diferencia entre la salida democrática que encontró el gobierno militar en Chile, por lenta que fuera, y la dictadura vitalicia del compañero Fidel? Y hablando de dictaduras, ¿encontrará en los quioscos de revistas de la Habana alguna opositora similar al Fortín Mapocho que se vendía libremente en el Chile de Pinochet?

Seguramente tenga que participar en algún homenaje al Che. ¿Tendrá el coraje de aceptar que además de ser el héroe romántico de su generación, fue un asesino despiadado responsable por más muertes que todos los que cayeron en Chile en aquellos años? ¿O es que los derechos humanos no aplican a los burgueses de Cuba? ¿Y qué sentirá cuando tenga que darle una abrazo a Fidel, ella que profesó durante tantos años ser enemiga implacable de las dictaduras?

Sabemos que este viaje va a calar muy hondo en el corazón de la Presidenta. Esperemos que la ayude a olvidar el pasado y a entender que el futuro de Chile está a años luz de la Cuba de hoy.