Santiago, 18 de octubre de 2009

Diario El Mercurio

Señor Director:

UNIONES DE HECHO

El intento de legislar sobra las uniones de hecho representa un nuevo avance
del Estado sobre la intimidad de los individuos, iniciado hace más un siglo
con la instauración del matrimonio civil con exclusividad de cualquier otro.
El comportamiento sexual de las personas no es algo que competa a la sociedad
en su conjunto, sean del sexo que fueren. Sólo cuando de este comportamiento
pueda surgir una nueva vida debe el Estado intervenir, para proteger los
derechos del niño hasta que éste alcance la mayoría de edad.

Si realmente hubiera una necesidad de legislar sobre la cohabitación en un
mismo domicilio, la ley no debería hacer distingos entre amantes de cualquier
sexo, hermanos que viven juntos, padres e hijos mayores de edad o simplemente
amigos. Tampoco es claro por qué la legislación debiera limitarse a uniones
entre dos personas, exluyendo a grupos de 3 o más. Por último, ¿acaso el
Estado está en condiciones de verificar si en una llamada unión de hecho hay o
no relaciones sexuales?