LA INVENCIÓN DE LA CRUZ DEL SUR

por Eduardo Vila-Echagüe

1. Una constelación famosa

Pregúntele a un amigo en cualquier parte del mundo por el nombre de una constelación en el hemisferio sur.
The Cross among the
                stars of Brazil's flag
La Cruz en la bandera de Brasil
Nueve de cada diez veces su respuesta será la Cruz del Sur. Esto no debería de ser una sorpresa. Hasta donde sé, es la única que ha encontrado un lugar en la bandera de varios países. Quizás recuerde las de Australia y Nueva Zelanda, pero he encontrado que también adorna las banderas de un par de países casi ecuatoriales: Papúa Nueva Guinea y Brasil. En el caso de la de este último, se ven 27 estrellas sobre la superficie de un globo celeste, pero la única constelación reconocible es la Cruz. Naturalmente aparece en posición invertida,  porque el globo se ve desde el exterior. En Brasil la presencia de la Cruz (Cruzeiro en su propio idioma) no se limita a su bandera. Su moneda se llamó así durante largos períodos de su historia, su ciudad más occidental se llama Cruzeiro do Sul y, por supuesto, el Cruzeiro es también uno de sus equipos de fútbol más populares.

2. El polo oculto

Uno se imaginaría que una configuración de estrellas tan conspicua tendría que haber sido reconocida de inmediato por los primeros europeos que cruzaron el ecuador. Pero en la vida real las cosas no son tan simples. La Cruz debió esperar muchas décadas para ser identificada como tal y por más de un siglo antes de encontrar su lugar definitivo en el firmamento. En efecto, la historia es mucho más larga, remontando sus orígenes a los tiempos clásicos. Todo empezó cuando los griegos empezaron a considerar la bóveda estelar como una esfera hueca. Poco a poco se fueron percatando de que desde donde ellos vivían, sólo se podía ver una parte de la esfera. El tamaño del área invisible variaba según la latitud del observador. Aristóteles ya sabía que había estrellas conocidas por los egipcios que no podían verse desde Grecia y usó este hecho como prueba de la esfericidad de la Tierra. Pero aún desde Egipto había una gran parte del cielo que nunca se elevaba sobre su horizonte, no permitiendo a los antiguos colocar en ella ninguna de las pintorescas constelaciones con que habían cubierto el resto del globo celeste.  

Nos tenemos que mover a Italia para encontrar las primeras especulaciones sobre el contenido de aquella zona prohibida. En el último libro de la República de Cicerón, el autor imagina un sueño de Escipión Emiliano durante el sitio de Cartago, en el año 149 A.C. Su abuelo, el gran Escipión Africano, se aparece frente a él y de alguna manera lo transporta a un lugar en la Vía Láctea. En palabras del joven Escipión: "Mirando desde donde yo estaba, el panorama era de una hermosura maravillosa. Había estrellas que nunca vemos desde aquí, y todas ellas de una magnitud que nunca podríamos haber imaginado."

La República de Cicerón se perdió durante la Edad Media con excepción del Sueño de Escipión, el que fue preservado en un Comentario escrito en Roma por Macrobio a fines del siglo IV. En ese libro Macrobio no deja dudas de que Escipión está hablando de estrellas en la vecindad del polo sur celeste que nunca habían sido vistas por el mundo romano. Este Comentario fue muy leído en el Medioevo y probablemente fue la inspiración de  Dante Alighieri (siglo XIII), que en su Divina Comedia al comienzo del Purgatorio (Canto I), dice estas misteriosas palabras:
 
 

  I' mi volsi a man destra, e puosi mente
a l'altro polo, e vidi quattro stelle
non viste mai fuor ch'a la prima gente.
  Goder pareva 'l ciel di lor fiammelle:
oh settentrional vedovo sito,
poi che privato se' di mirar quelle!
  Volvíme a diestra mano, y puse mente
al otro polo, y vide cuatro estrellas
que sólo vió la primitiva gente.
  Parecía gozarse el cielo en ellas.
¡Oh viudo setentrión entristecido
que estás privado de mirar aquéllas!

(Traducción y ortografía original de Bartolomé Mitre, periodista, historiador y político argentino del siglo XIX)

¡Curiosamente esta afirmación es absolutamente verdadera! En efecto, hay exactamente 4 estrellas de primera magnitud (α y β Centauri, con α y β Crucis) que habían sido vistas por los griegos, pero que en la época de Dante ya no se podían ver desde la parte norte del Mediterráneo. ¿De dónde él había sacado esa información? ¿Era una antigua tradición que no llegó hasta nuestros tiempos? ¿Algún viajero árabe se lo había contado? O se había inspirado en las cuatro virtudes cardinales, como se lee en las notas al pié de algunas ediciones modernas de la obra de Dante. Las cuatro estrellas de primera magnitud posiblemente eran parte del catálogo de estrellas incluido en el Almagesto de Tolomeo, que estuvo disponible en Europa (en traducción latina) un siglo antes del nacimiento de Dante. Pero no es probable que ésta fuera su fuente porque esas estrellas en el catálogo están situadas fuera de su lugar correcto y sólo una (α Centauri) está listada como de primera magnitud.

Hay otra referencia astronómica en el Purgatorio de Dante que no es tan conocida. También es relevante para nuestra historia, como veremos más adelante. La observación de las cuatro estrellas había ocurrido justo antes del amanecer. Después de transcurrido un largo día, se hizo oscuro nuevamente. El diálogo siguiente tiene entonces lugar entre Virgilio y el autor (Canto VIII):
 
 

  E 'l duca mio: «Figliuol, che là sù guarde?».
  E io a lui: «A quelle tre facelle
di che 'l polo di qua tutto quanto arde».
  Ond'elli a me: «Le quattro chiare stelle
che vedevi staman, son di là basse,
e queste son salite ov'eran quelle».
  Y el guía: "¿A qué tus ojos obedecen?"
  Y yo a él "Miro esas tres estrellas
que más acá del polo resplandecen."
  Y de él a mí: "Las cuatro luces bellas
que viste esta mañana están abajo
y ascienden estas donde estaban aquellas."

¡Cuatro estrellas brillantes y tres 'antorchas' cerca del polo sur!  ¿Tuvieron influencia en las generaciones posteriores? Continuemos nuestra historia.

3. Yendo al Sur

Ya es hora de pasar de puras especulaciones a hechos concretos. Docientos años después de Dante, los europeos empezaron a avanzar hacia el Sur. Inspirados por su príncipe Enrique el Navegante, los portugueses iniciaron la exploración de la costa occidental de África. A medida que se acercaron al ecuador, empezaron a ver nuevas estrellas. Tenemos el testimonio de Alvise Cadamosto, un marino veneciano al servicio del rey de Portugal, quien en 1454 escribió desde el río Gambia (latitud 13°N): "habíamos visto también seis brillantes y luminosas estrellas a poca altura sobre el mar, y las usamos como señal para el compás: ... supusimos que era el Carro (Osa Mayor) Austral, pero no pudimos ver la estrella polar del sur, lo que hacía sentido porque aún podíamos ver la estrella polar del norte."  Su creencia en la simetría de los cielos estaba probablemente inspirada en los geógrafos antiguos, muchos de los cuales habían asumido que había una simetría similar en la distribución de las masas continentales de nuestro propio mundo. La misma idea estaba presente en el  Astronomicon, un poema escrito por el astrólogo romano Marco Manilio, contemporáneo del emperador Augusto. Cuando llega al círculo Antártico, Manilio lo describe como aquel que encierra a las Osas australes.

Nuestra siguiente información sobre las estrellas australes viene nada menos que de Américo Vespucio, el mismo explorador que dio su nombre al Nuevo Mundo. En una carta en la que recuerda un viaje que probablemente tuvo lugar en 1499, él dice haber recorrido la costa de Brasil hasta un punto 6° al sur del ecuador. Había buscado en vano la estrella polar austral, pero no encontró ninguna a menos de 10° del polo (en efecto, la estrella de 3ra. magnitud β Hydri estaba justamente a esa distancia en el siglo XV). A continuación recuerda las palabras de Dante en el Purgatorio, sobre las cuatro estrellas brillantes. Después de citar dicha estrofa, dice. "Es mi creencia que en esos versos el poeta pretende con las cuatro estrellas describir el otro polo del firmamento, y hasta ahora no tengo dudas de la verdad de dicha afirmación, porque he notado cuatro estrellas como en forma de almendra que tenían poco movimiento." Posteriormente en la carta se nos dice que las observaciones fueron hecha en los meses de Julio y Agosto. En esa época del año, la Cruz ya ha pasado el meridiano y está en posición inclinada, por lo que no es fácil visualizarla como una cruz. ¿Es aquella almendra la Cruz del Sur? No lo podemos afirmar con certeza. 

En una carta posterior Américo Vespucio nos cuenta de otro viaje en el que tuvo una oportunidad mucho mejor de observar las estrellas australes. En su narración nos dice que alcanzó los 50° de latitud sur. Dedica varios párrafos y un par de dibujos al cielo meridional. Empieza diciendo que ha podido ver unas 20 estrellas tan brillantes como Venus o Júpiter. A continuación menciona que también ha visto tres 'Cánopes' en esas regiones, dos de ellos claros y el otro oscuro. Describe la región cercana al polo con estas palabras: "Hay 3 estrellas dispuestas en forma de triángulo ortogonal, de las cuales la del medio torna en una circunferencia con un semidiámetro de 9,5°." Luego se refiere al primero de los Canopes brillantes e incluye un crudo dibujo del mismo junto con las 3 estrellas que forman el triángulo. Otras dos estrellas vienen después de este grupo, girando a una distancia de 12,5° del polo. A continuación viene el segundo Cánope brillante. Su descripción sigue con estas palabras: "Después de éstas vienen otras 6 estrellas, las más bellas y brillantes de todas las de la octava esfera, el semidiámetro de cuya circunferencia mide 32°.  Junto con ellas se mueve un Cánope negro de magnitud inmensa. Se ven en la Vía Láctea y cuando cruzan el meridiano muestran la siguiente figura:"
 

Vespucci's six stars
Las seis estrellas de Vespucio

Aunque podría ser cuestionable la identificación de los dos Canopes brillantes con las Nubes de Magallanes, no puede haber duda de que la figura anterior representa a la Cruz del Sur seguida por β y α Centauri. La distancia al polo, el hecho de que en niguna otra parte del cielo hay una concentración semejante de estrellas de primera magnitud y, por sobre todo, el que la ubicación del Cánope negro sea exactamente la misma que ocupa el Saco de Carbón, todo esto está a favor de la identificación propuesta. Sin embargo hay otras consideraciones que apuntan en el sentido inverso. Hay estudiosos que piensan que esta carta es una falsificación y que Vespucio nunca llegó tan al sur. Sus descripciones geográficas son tan vagas como las de los Cánopes brillantes. Sus otras observaciones de tipo astronómico no aportan a su credibilidad. Por ejemplo, nos dice que dos veces la totalidad de su tripulación ha podido ver el arco iris cerca de medianoche, o que en esos lugares la Luna Nueva se puede ver el mismo día de su conjunción con el Sol. Otra posibilidad es que él haya escrito esta carta varios años después del viaje, cuando ya no tenía a mano sus apuntes, los que, según él mismo dice, habían sido dejados con el rey de Portugal. 

Regresemos a nuestra historia. ¿Qué tenemos hasta ahora? Menciones de un Carro Austral, una almendra, un triángulo, Cánopes, pero ni una palabra acerca de una cruz. De hecho, ninguno de estos asterismos quedó registrado en el primer atlas 'moderno' del cielo, grabado por el artista alemán Alberto Durero, fechado en 1515. En este atlas el área del cielo que no era visible en la época helenística aún está en blanco, aproximadamente un círculo algo excéntrico en relación con la posición del polo austral en el siglo XVI.

4. Fuentes literarias

En 1520 Magallanes realizó su famosa expedición, la primera que viajó alrededor del mundo. Uno de los pocos que regresaron con vida a España fue un italiano, Antonio Pigafetta, que fue una especie de secretario de la flota. Esta vez no hay duda de que la expedición llegó al menos hasta la latitud 54° Sur, para poder atravesar el estrecho que hoy lleva el nombre de su descubridor.

Pigafetta llevó un diario a lo largo del viaje. En él se nos habla de los gigantes que vivían en la Patagonia y de su lenguaje, de los 3 meses de navegación a través del Océano Pacífico sin ver ninguna tierra habitada, de la muerte de su comandante en las Filipinas y finalmente del largo retorno a casa navegando hacia el oeste dando la vuelta a África. Pero Pigafetta también tuvo tiempo para escribir sobre las estrellas. En una mirada retrospectiva ubicada en su diario después del cruce del Pacífico, nos dice: "No está el Polo Antártico tan estrellado como el Ártico. Vense muchas estrellas menudas agrupadas, que forman dos nebulosas no muy distantes entre sí ni tampoco con demasiado resplandor, en medio de las cuales hay dos estrellas no muy grandes ni brillantes y con poco movimiento." Presumo que las dos nebulosas son una referencia a las Nubes de Magallanes, mientras que las dos estrellas no muy grandes ni brillantes podrían ser el cúmulo globular 47 Tucanae, cerca de la Nube Menor, y la nebulosa Tarántula en la Mayor.

Después de una disgresión relacionada con la desviación del compás de la dirección del norte verdadero, continúa contándonos que en esos mares vieron una cruz de 5 estrellas muy brillantes, derecho al poniente y muy bien ajustadas entre sí. Sus palabras exactas en italiano son: "Quando èramo in questo golfo vedessimo una croce de cinque stelle lucidissime, dritto al ponente e sono giustissime una con l'altra." ¡Una cruz por fin! ¡Descrita por un testigo bastante confiable! Obviamente debería ser nuestra Cruz del Sur, ¿Qué otra cosa podría ser? ¿Pero podemos estar seguros? Revisemos cuidadosamente su descripción.

Magallanes salió del estrecho el 28 de Noviembre de 1520. Para fines de enero seguramente ya habría salido del hemisferio sur. La cruz de Pigafetta probablemente fue avistada en Diciembre o comienzos de Enero. Las noches en esas latitudes eran muy cortas. En realidad, mientras cruzaban el estrecho nunca tuvieron oscuridad completa. ¿Es posible que hayan visto la Cruz del Sur 'derecho al poniente'? Usted puede hacer el ejercicio por sí mismo, con cualquier software de tipo planetario disponible en el mercado. Para su sorpresa encontrará que a esas horas nuestra Cruz estaba en la región sudeste del cielo. También podrá notar que aunque la Cruz contiene 5 estrellas claramente visibles, sólo 3 de ellas (α, β y γ) son realmente brillantes, con magnitudes entre 1,1 y 1,6. La cuarta (δ) es una estrella de 3ra. magnitude y la quinta (ε), es más de media magnitud más débil. Y definitivamente sólo las pirmeras cuatro calzan con la forma de una cruz, como se puede apreciar fácilmente en la bandera de Australia. ¿Vio
Australia's Flag
Las 5 estrellas en la bandera de Australia
 Pigafetta alguna otra configuración de estrellas? Créanme que no había nada hacia occidente que tuviera el menor parecido con la cruz que él describe. La verdad es que esas partes del cielo son muy apagadas, sin casi estrellas de primera o segunda magnitud. ¿Qué fue entonces lo que vio? ¿Un grupo de novas, meteoritos, ángeles, platillos voladores, fuegos de San Telmo? No tengo una respuesta definitiva, pero puedo intentar una explicación que probablemente no convenza a muchos de mis lectores.

¿Qué pasa si las palabras 'dritto al ponente'  realmente significan algo como 'apuntando directamente al oeste'? Mientras la Cruz hace su lento giro en torno al polo en la dirección de las agujas del reloj, habrá un momento en que ésta se vea horizontal, con su brazo más largo (γ —> α) apuntando en dirección oeste. También tenemos que estar dispuestos a aceptar que 'sono giustissime una con l'altra'  tan solo significa que las cinco estrellas estaban apiñadas en una pequeña región del cielo, sin ninguna implicancia sobre sus posiciones relativas. Sea como sea, hay pocas dudas de que la mayoría de los europeos supieron de la Cruz por primera vez cuando leyeron la narración de aquel increíble viaje de circunnavegación alrededor del mundo.

Sin embargo no había sido Pigafetta el primer europeo que escribió acerca de la Cruz. Para variar fue otro italiano, tal como han sido todas las principales figuras de mi historia hasta este momento. Mientras españoles y portugueses estaban develando la 'terra incognita' de los antiguos mapas, parece que fueron los italianos los verdaderos descubridores de los cielos australes. El nombre de este caballero era Andrea Corsali. Él era un diplomático florentino que de alguna manera se las arregló para estar a bordo de una nave portuguesa enviada por el rey Manuel para intercambiar embajadores con el mítico Preste Juan, el rey cristiano de Etiopía, que por muchos siglos había estado completamente aislado de sus hermanos en la fe.

En una carta enviada a Juliano de Medici, fechada en la India el 6 de Enero de 1615, Corsali nos entrega la siguiente descripción: "Aquí vimos un admirable orden de estrellas que van girando continuamente en la parte del cielo opuesta a la nuestra. En qué lugar está el polo antártico...evidentemente lo manifiestan dos nubecillas de considerable tamaño, que continuamente caminan con un movimiento circular en torno al mismo, ora elevándose y ora descendiendo, con una estrella en medio que gira con ellas a una distancia del polo de unos 11°. Sobre ellas aparece una cruz maravillosa en medio de cinco estrellas que junto con otras lo rodean como el Carro con la estrella polar, a una distancia de 30°. Hace su curso en 24 horas y es tan bella que no me parece pueda compararse a ningún otro signo, como puede verse en el siguiente dibujo."  
Corsali's Cross
La Cruz de Corsali

La información provista por Corsali es mucho más precisa que todas las referencias que hemos mencionado antes y no deja duda sobre la identificación. Incluso considero posible que Pigafetta haya visto la carta de Corsali antes de escribir la versión final de su diario, tomando de él parte de su información. No quiero decir que no haya visto la Cruz, pero quizás no había tomado notas durante el viaje y sus recuerdos años más tarde podrían ser algo confusos. Es posible también que para los primeros años del siglo XVI la Cruz ya fuera conocida por los marinos portugueses y españoles alrededor del mundo, y que Corsali y Pigafetta no hicieron descubrimiento alguno y tan sólo pusieron por escrito algo que era de público conocimiento.
Oviedo's Cross
Cruz de Oviedo
En la 'Historia General y Natural de las Indias', dedicada por Gonzalo Fernández de Oviedo al emperador Carlos V, impresa en Toledo, España, en 1526, encontramos la siguiente referencia: "Hay otra cosa notable que quiero destacar, que aquellos que no han navegado a las Indias no pueden haber visto, excepto que se hayan dirigido hacia el ecuador o siquiera hayan estado a menos de 23° del mismo. Esto es que mirando hacia el sur se ven cuatro estrellas en forma de cruz sobre el horizonte, girando alrededor del círculo antártico y dispuestas de esta manera:"

Teniendo en cuenta que el diaro de Pigafetta se completo a fines de 1524 y que circuló sólo en forma manuscrita, es casi seguro que Fernández de Oviedo, quien había empezado a escribir su Histora varios años antes, tuvo conocimiento de la Cruz independientemente de Corsali o Pigafetta.

Otro libro escrito pocos años después, en 1538, da a entender que la Cruz del Sur era fácilmente reconocible por los marinos que recorrían los mares del sur. En la Cosmografía del español Pedro de Medina, el primer manual de navegación que se haya escrito, la Cruz del Sur se usa para determinar la latitud en el mar de la misma manera que la estrella Polar en el hemisferio norte. Dice Medina: "Es necesario saber que los signos para reconocer el polo antártico son cuatro estrellas dispuestas en forma de cruz. Estas estrellas no son uno de los signos del Zodíaco, ni tampoco una de las otras 35 constelaciones del firmamento. Su nombre es Crucero. Una de estas cuatro estrellas se denomina la cabeza, otra el pie y las otras dos los brazos. Para saber cual es cual, se debe saber que la del pie es más grande que las otras. Cuando la cruz está en posición erguida, la del pie es la más cercana al horizonte y su distancia al polo antártico es de 30 grados."

Para dar término a esta parte de la narración, permítanme incluir una última cita, no tanto por su valor como documento sino por su belleza literaria. Está tomada de las Lusíadas, el gran poema portugués escrito por Camoens en 1572. Los siguientes versos probablemente se refieren a la Cruz:
 

"Já descoberto tínhamos diante,
Lá no novo Hemisfério, nova estrela,
Não vista de outra gente, que ignorante
Alguns tempos esteve incerta dela.
Vimos a parte menos rutilante,
E, por falta de estrelas, menos bela,
Do Pólo fixo, onde ainda se não sabe
Que outra terra comece, ou mar acabe."
"Ya descubierto habíamos al frente,
En el nuevo hemisferio, nueva estrella
No vista de otros, que la ignara gente,
Incierta largo tiempo estuvo de ella.
Vimos la parte allí menos luciente,
Y por la falta de astros menos bella,
Del polo fijo, donde aún no se sabe
Si empiece tierra, o si la mar no acabe."

Hemos visto como la Cruz del Sur llegó a ser conocida de la mayoría de los marineros alrededor del mundo y de muchas personas instruidas en Europa. Esto debería ser el fin de nuestra historia, pero realmente no lo es. Aún nos queda una cuestión muy intrigante. Me refiero a la difícil y tortuosa forma en que el conocimiento de los cielos australes fue recibido por la comunidad científica. Créase o no, los astrónomos europeos parecen haber tenido una idea muy escasa de la Cruz durante la mayor parte de ese siglo. Los estudiosos estaban demasiado ocupados redescubriendo la antigüedad, como para perder su tiempo con el mundo real. Le daban más consideración a una frase de Aristóteles o Tolomeo que a algún informe sobre las tierras recientemente descubiertas. Si en 1610 iban a negar la realidad de las manchas del Sol o los satélites de Júpiter, visibles mediante el telescopio de Galileo, ¿por qué tendrían que creer en estrellas que nunca habían visto?

5. Atlas estelares

Para seguir la pista de cómo la Cruz del Sur logró el reconocimiento del mundo académico, es tiempo de abandonar las referencias literarias y dirigirnos a nuestra próxima fuente de información: los atlas estelares.

La primera descripción conocida del cielo estrellado es un poema griego llamado Phaenomena, escrito en el 270 AC por Arato de Soli. Incluye un exhaustiva descripción de las constelaciones conocidas por los antiguos, pero casi ninguna referencia a las estrellas individuales. Pronto se convirtió en un clásico de la literatura, siendo traducido al latín por personalidades como Cicerón y Germánico César. La única obra que ha llegado a nosotros de Hiparco, el más grande astrónomo de la antigüedad, es un comentario o más bien una crítica del poema de Arato. El Nuevo Testamento tiene sólo tres referencias a escritos de autores paganos, siendo los 
Aratus
Arato de Soli (del atlas de Durero de 1515)
Phaenomena una de ellas.

Otras descripciones siguieron. Era sólo cuestión de tiempo para que las formas de las constelaciones fueran mostradas de manera gráfica. La mejor representación de este tipo que ha llegado a nuestros tiempos es el Atlas Farnese, fechado en el 200 AC. Es un globo celeste sobre los hombros del gigante Atlas, con las constelaciones de la mitología estampadas en relieve en su superficie. Justamente esta es la razón por la que hasta el día de hoy cualquier representación del globo celeste o terrestre se denomina atlas. ¡El pobre gigante no había trabajado en vano!

Algunos manuscritos de la Edad Media han llegado a nosotros con representaciones de constelaciones. Sin embargo las figuras bellamente decoradas no tienen prácticamente valor científico. No se muestran las estrellas individuales o si aparecen, no guardan relación alguna con las estrellas reales. Cuando en el siglo XVI se hizo evidente la importancia de las estrellas para la navegación, dichas representaciones resultaron totalmente inútiles. La observación de las estrellas permitía determinar un valor preciso de la latitud y, en algunos casos, un conocimiento aproximado de la longitud. Sin un buen mapa estelar, no era fácil para los navegantes encontrar la estrella correcta en el cielo. Aunque cueste creelo Cristóbal Colón, el Almirante del Mar Océano, se equivocó en su identificación de la estrella polar y el valor que encontró para la latitud de las Antillas  es el que hoy sabemos que tiene Nueva York.

Ya hemos mencionado el primer atlas moderno de Alberto Durero. La figura de Arato incluida previamente está tomada del ángulo superior izquierdo de este atlas. Incluye sólo las estrellas y constelaciones listadas en el Almagesto, que era aún el primero y único catálogo disponible en Occidente. Esto podría haber sido razonable en 1515, pero el mismo esquema fue continuado a lo largo de casi todo el siglo XVI.
Hood's Star Atlas
Atlas estelar de Hood - Londres, 1590
Mientras los mapas terrestres incluían los nuevos descubrimientos en cada siguiente edición, los cielos permanecían tan inmutables como había dicho Aristóteles 1900 años antes. Un buen ejemplo es el atlas de Tomás Hood, publicado en Londres en 1590. Tanto las estrellas como las constelaciones están cuidadosamente dibujadas. Los rótulos de las constelaciones dan los nombres en latín y griego,  con una reseña de los mitos asociados a cada una. Sin embargo, depende enteramente del Almagesto, incluso donde éste está errado. En consecuencia, el área alrededor del polo sur se mantiene vacía. El autor prefiere ignorar todo el conocimiento adquirido durante más de cien años de descubrimientos en las tierras y cielos australes.

6. Confusión antártica

Quizás este fuera el curso más seguro. Hay otros atlas del mismo período en los que los autores intentaron mejorar la información del Almagesto con extraños resultados. Un globo celeste diseñado por Jacob y Arnold Van Langren y editado por Petrus Plancius en 1589, muestra por primera vez dos nuevas constelaciones australes: Crux (o Σταυρος en griego), y Triangulus Antarcticus. ¡Las cuatro estrellas y tres antorchas de Dante! ¡El triángulo de Vespucio y la cruz de Corsali y Pigafetta! No caben dudas al respecto. Los nombres de Corsali y Vespucio (junto con el de Medina) se incluyen claramente como su fuente de información en un área vacía del globo. Aunque Pigafetta no figura allí, Crux se corresponde perfectamente con su descripción. La cruz que se muestra está formada por 5 estrellas perfectamente alineadas. El único problema es que la Cruz y el Triángulo están totalmente fuera de lugar. La Cruz aparece ubicada donde hoy está la constelación del Retículo, a casi 40° de su posición correcta.mientras que el Triángulo está representado con su vértice meridional en Chamaleon y los otros dos en la parte sur de Carina, sin ninguna relación tanto en posición, tamaño y orientación con la actual constelación de Triangulum Australe.
  
Plancius' Atlas of 1589
Globo de Van Langren de 1589
Presumo que el motivo fue que los editores estaban más preocupados de llenar el vacío círculo antártico que por la precisión científica. Ni siquiera se habían percatado de que las estrellas de la Cruz habían sido parte del catálogo estelar del Almagesto desde el inicio. ¡Dante estaba mejor informado! El problema era que aquellas estrellas no habían sido identificadas como una cruz sino como las patas traseras del Centauro. Si usted da otra mirada al atlas de Hood, el que como se dijo depende totalmente del Almagesto, quizás pueda reconocer las cuatro estrellas de la Cruz visibles encima del casco de la pata trasera derecha.

La imaginación de los cartógrafos celestes no terminaba ahí. Otra constelación mucho más extraña encontró su lugar en el área aún no explorada. Me fue señalada por mi amigo Ray Harris, un experto en mapas estelares antiguos. En efecto, fue él el que trajo a mi atención todo este asunto y quien suministró la mayoría de la información de esta parte de mi historia. La constelación es una figura humana colocada cerca del polo sur, con el muy apropiado nombre de Polophylax, que en griego significa el Guardián del Polo. Creo que la idea era tener una contraparte austral de la constelación Arctophylax (también conocida como Bootes), que significa el Guardián de las Osas.

Recapitulemos. Al comienzo de la era de los descubrimientos, el conocimiento de nuestro globo y de los cielos se derivaba casi totalmente de los dos clásicos libros de Tolomeo: la Geografía y el Almagesto. El primero contenía una descripción bastante inexacta de menos de un cuarto de la superficie de la Tierra, incluyendo sólo la parte sur y central de Europa, el Africa al norte del Sahara y partes del Asia occidental y meridional. Por el contrario el Almagesto era capaz de mostrar todas las estrellas visibles de alguna importancia, cubriendo más del 85% del cielo.

Un siglo y medio después, la geografía había ampliado de manera impresionante el conocimiento de nuestra Tierra. Los globos terráqueos y mapas mostraban continentes completamente nuevos y océanos con los que nadie había soñando antes. La astronomía, por el contrario, nada había aportado y los únicos añadidos a la cartografía celeste eran unas pocas constelaciones mal ubicadas o totalmente imaginarias basadas en informes imprecisos enviados por los navegantes muchas décadas atrás.

7. Cruzero Hispanis

La situación iba a cambiar completamente en unas pocas décadas. Debo confesar que las principales razones para este cambio no fueron científicas sino comerciales. En la segunda mitad del siglo XVI se produjo una fuerte competencia entre los cartógrafos, principalmente en Holanda. Casi cada año salían al mercado nuevas ediciones de mapas y globos terráqueos, cada una de mejor calidad  e incluyendo los últimos descubrimientos. Se vendían tanto por su valor científico como artístico. Algunos de los editores pensaron en agrandar su negocio al incluir globos celestes junto con los terrestres. Las figuras de las constelaciones daban más espacio a los artistas para desplegar su imaginación, como hemos podido ver en algunas de las imágenes previas, pero por otro lado el contenido científico no mejoraba con cada nueva edición o, como hemos visto, en algunos casos empeoraba. Algo tenía que cambiar. 

Los cartógrafos acudieron a la astronomía por ayuda. En el caso de las estrellas visibles desde Europa, requerían un nuevo catálogo de estrellas con menos errores que el del Almagesto y con posiciones más exactas. Para las estrellas del sur, necesitaban mediciones en vez de los informes puramente descriptivos que recibían de los navegantes. El primer requerimiento fue resuelto con la obra del más grande astrónomo de ese período, Tycho Brahe, que desde 1575 había estado observando las estrellas visibles desde su nativa Dinamarca con una precisión nunca antes alcanzada. Pero no había ningún Tycho en las tierras del sur.

Un holandés emprendedor encontró una típica solución de negocios. Si no hay un Tycho austral, ¡hagamos uno! Ya nos hemos encontrado con este hombre. Es el mismo Petrus Plancius que había colocado (o descolocado) por primera vez la Cruz y el Triángulo Austral en un globo celeste, junto con algunas nuevas constelaciones boreales. Cuando la primera expedición holandesa partió a las Indias Orientales en 1595, Plancius le pidió a su piloto, Pietr Keyser, que hiciera observaciones de las estrellas australes acordes con la última tecnología de la época. Keyser, quien hizo observaciones desde Madagascar y Sumatra, murió durante la travesía. Su trabajo fue completado por Frederik de Houtman, el jefe de la expedición, y enviado de vuelta a Plancius. Houtman hizo más y mejores observaciones en un segundo viaje, en 1598, las que publicó como catálogo a su regreso, algunos años más tarde. 

Con las nuevas observaciones a su disposición, Plancius repartió el área previamente vacía en 12 nuevas constelaciones. También reconoció la posición real de la Cruz. Las nuevas constelaciones aparecieron por primera vez en un globo diseñado por Jodocus Hondius, en 1598, y en uno posterior editado en 1603 por Willem Blaeu, un antiguo colaborador de Tycho Brahe. Fue también en 1603 cuando el bávaro Johannes Bayer publicó sus famosos mapas estelares, introduciendo por primera vez el uso de letras griegas para denominar a las estrellas más brillantes de cada constelación.

En el atlas de Bayer el cielo está dividido en 48 hojas individuales, una para cada constelación tradicional, más una hoja adicional agrupando las doce nuevas introducidas por Plancius. La Cruz se mostraba en la misma hoja del Centauro, cubriendo parte de sus patas traseras. ¡Finalmente la Cruz había encontrado su ubicación correcta en el cielo! ¿Pero que hay de su posición? Su brazo más lago debería de estar apuntando hacia el sur, en tanto que el corto debería apuntar a
Bayer's Cross
La Cruz de Bayer
β Centauri, que es la estrella identificada por Bayer con la letra griega γ, en las patas delanteras del Centauro. Se puede ver que la Cruz de Bayer está girada unos 45° hacia la izquierda. No se dejen confundir por las líneas casi verticales en el mapa. No son meridianos sino círculos mayores que pasan por los polos de la eclíptica. El sur verdadero está muchos grados a la izquierda de esas líneas, en una dirección aproximadamente perpendicular al cuerpo del Centauro.

La explicación parece ser que Bayer no estaba usando para la Cruz las nuevas posiciones registradas por los holandeses, sino aquellas del venerable Almagesto, En realidad, la mayoría de las estrellas en esta parte del mapa de Bayer apenas se pueden reconocer en un atlas moderno. Usando el programa astronómico Guide 7 de Project Pluto, junto con el Catálogo Estelar del Almagesto opcional, contribuido por mi, he preparado un mapa con las ubicaciones reales de las estrellas y las del Almagesto, para el año 1600. Tanto la orientación como el reticulado se refiere a coordenadas eclípticas, para que sea comparable con el mapa de Bayer. Las dos estrellas brillantes a la izquierda son α y β Centauri. La Cruz en su posición real está formada por las cuatro estrellas coloreadas a la izquierda del rótulo 'Cru'. Las estrellas del Almagesto se muestran como discos blancos con rayos rosados en dirección diagonal. Bayer probablemente formó su Cruz con las 4 estrellas del Almagesto que están más a la izquierda de las 5 que se ven en la parte inferior de mi mapa, aunque claramente sus posiciones son sólo aproximadas.
 

The Cross
                in 1600
La Cruz en 1600, junto a las estrellas del Almagesto

El primer documento que yo haya visto mostrando la Cruz cercana a su lugar correcto y con la orientación apropiada es un globo celeste editado en 1613 por Jodocus Hondius Junior y Adrian Vaern. En él la Cruz está identificada como una constelación separadas. El rótulo, escrito en latín, dice: "El Cruzero hispano, pero en Tolomeo los pies del Centauro". Es interesante comprobar que aunque el rótulo esté en latín, el nombre de la cruz, Cruzero, está en castellano. El mismo nombre con algunas variantes
Honidius and Veen globe
Hondius and Veen globe of 1613
(Crusero, Crucero, Cruceiro...) puede verse en muchos antiguos mapas y globos celestes, empezando por el dibujo pionero de Corsali de 1515, continuando su uso hasta muy entrado el siglo XVIII. En el castellano actual la constelación se llama Cruz del Sur, pero en portugués aún es llamada Cruzeiro, su nombre original. El nombre latino, Crux, usado anteriormente para la Cruz mal emplazada, fue aplicado con cierta resistencia a la nueva. Su uso sólo se generalizó muchas décadas más tarde, lo que es sorprendente porque absolutamente todas las otras nuevas constelaciones nacieron con nombres en latín. En el Almagestum Novum de 1651, escrito por el Padre Riccioli en latín, la constelación ya es llamada Crux o el Crosiero. En 1671 el astrónomo francés Augustine Royer extendió su nombre a Crux Australis. En el mapa de 1690 hecho a partir de las observaciones del astrónomo alemán Hevelius, la constelación es llamada Crux, como en la actualidad.

El hecho de que la Cruz haya nacido con un nombre en castellano no es irrelevante. Es otro argumento a favor del origen popular de esta constelación, contrastando con todas las otras constelaciones modernas con nombres en latín que fueron construcciones artificiales de uno u otro científico. Esto pone a la Cruz del Sur en la misma categoría de las constelaciones de los griegos, la mayoría de las cuales pueden remontar su origen a los caldeos y sumerios. La Cruz resulta ser entonces la única constelación 'natural' de nuestra época.

8. La otra Cruz

Las primeras observaciones precisas de las estrellas australes fueron hechas por Edmund Halley desde la isla de Santa Helena en 1676. Cuando su catálogo fue conocido en Europa, finalmente la Cruz encontró su lugar definitivo, culminando una búsqueda que había comenzado 2000 años antes. Es curioso encontrar el nombre de Santa Helena asociado a nuestra Cruz del Sur, porque ella, la madre del emperador Constantino, había sido la descubridora de la Cruz original en la colina del Gólgota, 300 años después de la Crucifixión. Cada año, el 3 de Mayo la Iglesia conmemora este descubrimiento en una festividad denominada "La Invención de la Santa Cruz", que fue la que inspiró el título de este ensayo. La fecha fue elegida porque el 3 de Mayo del año 628 el emperador Heraclio recuperó de los persas el trozo de la Cruz que había sido dejado por Helena en Jerusalén, habiendo sido enviados los otros dos trozos a Roma y Constantinopla.

Esto nos trae a un último asunto: el significado religioso de la Cruz del Sur. No cabe duda de que para los navegantes españoles y portugueses a miles de millas de sus hogares, la visión de la Cruz en lo alto del cielo tiene que haber sido una fuente de consuelo en medio de sus miedos y sufrimientos. En esa época de milagros y portentos era muy natural que el símbolo más precioso de su Fe los precediera en la conquista de nuevos mundos en nombre de la Cruz.

La diferencia entre la Cruz cristiana del sur y las constelaciones paganas del norte era notoria. En el siglo XVII hasta hubo un intento de cristianizar el firmamento entero, reemplazando las viejas figuras paganas por profetas y santos, y muy apropiadamente los 12 signos zodiacales con los 12 apóstoles. El autor de esta propuesta fue
Schiller's Northern Cross
Santa Helena y la Cruz del Norte según Schiller
Julius Schiller, quien en 1627 incluyó las nuevas constelaciones en su Coellum Stellatum Christianum. La paradoja es que dejó afuera la única constelación realmente cristiana, nuestra Cruz del Sur, poniendo en su lugar las figuras de Abraham y Jacob. Él movió la Cruz al hemisferio norte, reemplazando Cygnus por la figura de Santa Helena, como se puede ver en la figura adjunta. Pero su innovación no tuvo éxito y la Cruz finalmente se mantuvo en el sur.

¿Tuvo la Cruz alguna influencia en la historia del hemisferio sur? Todos sabemos que los conquistadores parecen haber hecho más uso de la espada que de la Cruz en la colonización de estas nuevas tierras. Sin embargo las culturas que emergieron de este proceso no estuvieron de ninguna manera ajenas a los valores morales representados por la Cruz, ni tampoco es posible afirmar que la contemplación nocturna de esas 4 estrellas en la parte más bella del firmamento no haya tenido una influencia positiva en los corazones de esos marineros, sacerdotes, soldados, campesinos y trabajadores de todo tipo que vivieron y aún viven en el Sur. Después de todo, quién puede negar que este hemisferio resultó mucho más pacífico que el otro y que ya sea por sus propios esfuerzos o gracias a la protección divina, la gente del Sur ha logrado mantenerse fuera de la mayoría de las guerras que han plagado a la humanidad durante el siglo XX y ya en el siglo XXI.